Mateo Albarracín Prom 2007

    Mateo es de la promoción 2007 y estudió ingeniería industrial en La Universidad de Los Andes. Dos factores que tuvieron gran incidencia en su decisión por estudiar esta carrera fueron, por un lado, aprovechar la estructura y el desarrollo que tuvo en el Colegio y, por otro lado, el trasfondo de sus papás y su familia en relación al comercio y los negocios.

    Sus primeras experiencias laborales fueron muy enriquecedoras, pero en definitiva le demostrarían aquello a lo que en realidad quería dedicarse y a partir de esto tomaría la decisión de salir del país para buscar otros horizontes.

    “La vida es una constante iteración de prueba y error que debes hacer de una manera muy acelerada para entender no sólo como mejorar sino qué es lo que verdaderamente te apasiona.”

    Realizó una maestría en Francia para complementar su carrera y allí conoció a Rocket Internet, una empresa alemana cuya estrategia consistía en desarrollar modelos de negocios existentes en geografías del primer mundo para replicarlas en economías emergentes y escalarlas de una manera híper acelerada, contribuyendo al desarrollo económico propio de cada una de las regiones. Finalmente terminaría regresando a Colombia bajo el ala de la mencionada empresa para empezar operaciones con Linio, actual filial de Falabella.

    Mateo se fue enamorando de este tipo de negocios al entender la manera como podría impactar diferentes sociedades de mundos con economías emergentes como el de Colombia y en su ascenso profesional se le delegó el lanzamiento de Linio en Panamá. Durante su carrera laboral ha sido parte de diferentes proyectos, como participar en el modelo de monetización de Easy Taxi en Manila, Filipinas, donde residió por varios meses; o el de “construir el internet mismo”, como lo dice en sus propias palabras, en el país de Myanmar, proyecto que lo llevó a residir en Birmania, aprovechando la apertura reciente de esta economía a las puertas al mercado global.

    Posteriormente estuvo trabajando un tiempo en Europa y fue allí en donde tuvo su primer encuentro con un nuevo modelo de negocio relacionado con el food delivery, cuyo objetivo principal para cambiar el “status quo” era el de conectar a la industria de servicios de comida y sus actores bajo un solo ecosistema económico.

    En 2016 regresó a Colombia para visitar a su familia, pues su plan consistía en trasladarse a Australia para trabajar con otra multinacional, pero es precisamente durante esos días, antes de firmar su contrato laboral, conoce a Felipe Villamarín y a Simón Borrero, dos de los fundadores de Rappi por un amigo en común. Fue allí donde se dio el comienzo de su historia en Rappi, primero como Restaurants General Manager & Founder y actualmente como Groceries (CPGs) Director & Partner.

    Lo que más le apasiona a Mateo de su profesión es la revolución que representa a nivel regional lo que sus acciones han logrado a partir de trabajar en una empresa de la naturaleza de Rappi, más allá de lo que se haya logrado en cuanto a generar oportunidades laborales para diferentes segmentos, generar dinamismo económico para más de 100.000 restaurantes en toda Latinoamérica, estar presentes en más de 9 países y casi 200 ciudades de la región, detrás de Rappi viene una cola de emprendedores latinoamericanos que no hubieran sido visibles 10 años atrás. Todas razones varias que hacen de esta una empresa unicornio.

    Para Mateo, ser un emprendedor, más allá de ser un trabajo, es una vocación y ese ha sido su motor durante los últimos años, pues si bien han sido años demandantes, también han sido muy gratificantes al reconocerlos como un período gestor del cambio de lo que se quería lograr en la economía local. Considera que la pandemia dejó en ellos grandes enseñanzas y teniendo como preocupación principal a sus empleados y colaboradores se crearon talleres para el auto cuidado, la salud física y mental y el buen manejo del tiempo, con el fin de evitar el exceso de trabajo en un mundo en el que los límites entre el espacio laboral y familiar parecían desdibujarse con facilidad.

    “Es importante hacer altos y desconectarse para reconectar y tener mejores rendimientos.”

    Su mayor logro profesional es haber posicionado a Rappi en más de 5 países, más de 20 ciudades y conocer y entender que hay otros emprendedores con la misma vocación. Esto le ha dado la oportunidad de participar en la co-creación de equipos para Rappi a partir de personas muy talentosas, siguiendo la premisa de la empresa de siempre contratar a personas igual o más talentosas que él y que quienes la conforman, pues es allí en donde realmente se da el crecimiento profesional tanto individual como colectivo de las compañías líderes del mundo. Considera que cada uno de ellos lleva la bandera no solo como embajadores de marca, sino como parte de un movimiento económico muy grande que empezó en Latinoamérica, una región en donde hay tanto talento como en países del primer mundo.

    Considera que con Rappi todavía quedan muchas oportunidades por aprovechar como un importante impulsador económico regional. Su vocación se enfoca hacia los ecosistemas de emprendedurismo, pues si bien son caminos arduos de recorrer, el ver que los resultados de sus acciones impactan en problemáticas como la reducción de la tasa de desempleo del país y la disminución de personas en la línea de pobreza son demasiado gratificantes. Eventualmente se ve a sí mismo dirigiendo proyectos propios, pero siempre bajo el esquema del emprendimiento y de trabajar como aliado o mentor de personas que quieran seguir con esta misma vocación y que estén dispuestas a crear estrategias disruptivas que generen un impacto positivo en la sociedad.

    En lo que refiere al Colegio como institución, Mateo afirma haber llegado a la conclusión de que son muchas las herramientas que el Colegio le ha dejado para desenvolverse en el mundo profesional, sin embargo, hay dos aspectos principales que aportaron en gran medida a lo que es Mateo Albarracín hoy en día. Uno es la empatía y respeto por cualquier tipo de persona, sin importar su clase social, origen, raza o sector económico. Esto es algo que resalta con gran orgullo como una cualidad heredad muy propia de la comunidad de egresados del SGS y es una cualidad que agradece enormemente, porque considera que, para cualquier situación en la vida, la empatía siempre será el pilar más importante del desarrollo personal y lo más difícil siempre será ponerse en los zapatos del otro para descifrar en conjunto cómo pueden entre dos o más partes, jugar un juego que beneficie a todos los implicados.

    Mateo afirma que lo anterior hace parte de cómo se forjaron sus amistades en el Colegio, amigos que se mantienen dentro de su círculo más cercano al día de hoy, y con quienes está seguro mantendrá una amistad por y para toda la vida. Resalta no solo la calidad de seres humanos que son, sino la lealtad y el apoyo constante que hay entre ellos, sin importar el tiempo transcurrido desde que salieron del Colegio.

    El segundo aspecto que resalta como gran valor que le dejó el Colegio es la disciplina académica. Afirma que ésta y el sentido de responsabilidad hacia sus deberes académicos como estudiante lo forjaron y estructuraron para ser el profesional lleno determinación que es hoy en día y asegura que es un concepto que tanto él como su círculo de amigos tienen y agradecen enormemente.

    Para cerrar, Mateo comenta que en conclusión lo que más extraña del Colegio es estar con todos sus 58 amigos de promoción reunidos en un mismo sitio, las empanadas y las arepas con montañas de ají, y “la recocha” en los salones de clase.

    ¡Nos encontramos muy orgullosos de contar con egresados con la visión y el ímpetu de Mateo y lo felicitamos por todos los logros profesionales que ha alcanzado hasta el momento! Es sin duda, un gran ejemplo sobre la pasión y el amor por lo que se hace.