Carlos Eduardo Pedraza (Prom 1983)

    Cuéntanos acerca de tu carrera y profesión en una reseña corta:

    Mi nombre es Carlos Eduardo Pedraza, exalumno del colegio San Jorge de Inglaterra, promoción 1983. Soy médico y me especialicé como ortopedista y traumatólogo. Al finalizar mi bachillerato, al igual que muchos de mis compañeros, tenía ciertas dudas sobre lo que quería estudiar.  La figura de mi padre, quien es médico ortopedista, y el hecho de haberlo acompañado desde mi infancia a la clínica donde trabajaba, influyó en mi decisión de estudiar Medicina. Una vez en la carrera, sentí interés en muchas de las distintas especialidades. Sin embargo, nuevamente la pasión de mi padre por su profesión y especialidad hicieron inclinarme por la Ortopedia. Fue así como realicé mi especialización en La Pontificia Universidad Javeriana y me gradué como Ortopedista y Traumatólogo en el año 1996. Tuve la fortuna en ese momento de conseguir trabajo como especialista en Bogotá. Mi primer empleo fue en Cafam Calle 51, donde conocí colegas y personas de quienes aprendí y sigo teniendo lecciones de vida.  Al mismo tiempo me vinculé en la Fundación Clínica Shaio, donde actualmente hago parte del Servicio de Ortopedia.

    Regálanos una corta reflexión/consejo/párrafo acerca de la situación por la que estamos atravesando desde tu perspectiva como médico.

    A partir de todo lo que he experimentado como profesional de la salud he podido analizar que a pesar de todas las adversidades y conflictos internos que ha tenido el país, lo que enfrentamos ahora es completamente diferente. El COVID-19 es una infección que está replanteando estilos de vida basados en el dinero, el consumismo y la inmediatez, pasando por encima de los valores y la ética con el fin de alcanzar la satisfacción del ego y el éxito individual. Esto es un llamado a volver a las antiguas sendas de los valores de familia, donde el respeto por los otros y la necesidad de ayudar sin importar edad, raza, religión o género, son la prioridad.

    Desde mi perspectiva como médico considero que en estos momentos no podemos ni debemos ser egoístas con los demás. Para controlar esta pandemia el aislamiento es absolutamente necesario. No debemos ver esto como un encierro, sino como una oportunidad para reevaluar todos nuestros valores y principios, aprovechar este espacio para compartir en familia, pasar más tiempo con nuestros seres queridos y tratar de replantear objetivos en este momento de nuestras vidas. Debemos darnos cuenta que el ser humano es muy frágil. La enfermedad ataca a cualquier persona sin discriminación alguna. Se ha observado y comprobado que los adultos mayores son los más susceptibles a tener complicaciones por el virus. Cuidémoslos y aprendamos de ellos. La experiencia de vida de nuestros padres, abuelos y tíos pueden ser el ejemplo a seguir para sobrellevar estos momentos difíciles.

    Quédate en casa, luego nos reinventaremos como humanidad.