Andrés Felipe Ardila Hani (Prom 2002)

    Cuéntanos acerca de tu carrera y profesión en una reseña corta:

     Me llamo Andrés Felipe Ardila Hani, medico internista y gastroenterólogo de la Pontificia Universidad Javeriana.

    Desde que me encontraba estudiando en el Saint George estuve involucrado en el ámbito médico, ya que mis padres, mi abuelo y otros familiares también médicos, me permitieron interactuar y conocer este mundo. Quizás por esta razón le tome un especial afecto a esta profesión.

    El ejercicio de cualquier actividad, de cualquier profesión, implica sacrificios, nuestros y de nuestros padres, pero en Medicina los retos posiblemente son mayores. Debemos estar preparados para largos años de estudio. Con cada logro adquirido, un nuevo reto aparece en nuestro panorama, nuevos sacrificios, y depende de nosotros si “paramos o seguimos”.

    Terminé mi carrera de Medicina en la Javeriana y estuve 2 años y medio vinculado a un Grupo de investigación en Gastroenterología en el hospital Cedars Sinai en Los Ángeles. Regresé a mi país e ingresé al programa de Medicina Interna con la universidad El Bosque durante 3 años. Luego, como Internista fui admitido al post grado de Gastroenterología en el Hospital San Ignacio con la Pontificia Universidad Javeriana por 2 años mas.

    Finalmente, ya como gastroenterólogo, desde hace 2 años, puedo decir hoy que esto era lo que quería, disfruto lo que hago y veo mis sueños de niño realizados, más aún cuando veo reflejado en los demás mi buen actuar como médico.

    Regálanos una corta reflexión/consejo/párrafo acerca de la situación por la que estamos atravesando desde tu perspectiva como médico.

    Respecto a la situación que vive el mundo frente a la pandemia del coronavirus, considero que esto es algo nuevo para todos y por lo tanto representa un desafío para todos, y en especial para el gremio médico. Día a día nos enfrentamos a una serie de interrogantes por parte de pacientes, amigos y familiares; queremos tener soluciones para esta situación y saber qué nos espera en un futuro; sin embargo, en el momento no contamos con respuestas a estas preguntas. Esta situación me ha permitido ponerme en la posición de mis pacientes, en las que muchas veces acuden a mi con temor, con miedo e incertidumbre. En este momento, esos sentimientos, los tengo yo. Situaciones como esta, me recuerdan la importancia de la humildad, de recordar que todos tenemos un rol importante en este mundo, de valorar y agradecer por las pequeñas cosas, pero, sobre todo, de disfrutar cada momento. Tristemente, en este párrafo no les tengo la cura ni la vacuna del coronavirus, pero si les recuerdo que su médico siempre los va a escuchar, va a tener tiempo para ustedes, y lo más importante, siempre les va a tratar de ayudar.