El puerto de Tribugá y sus impactos ambientales

Durante los últimos años hemos sentido una preocupación constante, por el creciente deterioro de nuestro medio ambiente. Cada vez somos más conscientes de los estragos que deja la evolución industrial del hombre y por ello procuramos que nuestra huella ambiental sea cada vez menor. No obstante, hace un par de meses se dio a conocer la noticia por parte del gobierno de lo que parece ser, la construcción inminente del Puerto de Tribugá. Como institución educativa que vela por los sueños, el bienestar y el futuro de nuestras próximas generaciones, asumimos el rol de portavoz para declararnos siempre en pro de la conservación de nuestros ecosistemas y la preservación de nuestro planeta. A continuación, un pequeño extracto realizado por nuestra gestora ambiental, Ana María Acosta.

La situación económica y social del departamento del Chocó, demanda la atención del gobierno nacional y de todos los colombianos. Se estima que más de 60% de las necesidades básicas de sus habitantes se encuentran insatisfechas y hay una tasa muy alta de deserción escolar.  El megaproyecto del puerto de Tribugá y las vías asociadas, se plantean como una opción que puede aportar a mejorar la calidad de vida de la población a través del comercio.

El puerto tendría muelles de hasta 3.600 metros de longitud, con profundidades de entre 15 y 20 metros, y capacidad para recibir barcos de 200.000 toneladas que requerirían una inversión de 132,9 millones de dólares. Sin embargo, las comunidades indígenas embera y comunidades afro que habitan este territorio, así como algunos científicos e investigadores, han manifestado su preocupación por los impactos ambientales devastadores que este proyecto puede traer en estos ecosistemas, que se consideran un hotspot de biodiversidad para el mundo, es decir, un lugar donde se concentra gran cantidad de especies endémicas.

El puerto estaría ubicado en el Distrito Regional de Manejo Integrado Golfo de Tribugá – Cabo Corrientes y la vía Nuquí –Ánimas, que comunicaría el puerto con las ciudades, tendría una influencia en la serranía del Baudó, en las Unidades Ambientales Costeras del Pacífico Norte y Baudó-San Juan, la Zona Exclusiva de Pesca Artesanal y el Parque Nacional Natural Utría.

Cabo-corrientes es un área protegida de 60.138 hectáreas donde se encuentran ecosistemas de manglar, estuarios, playas de anidación de las tortugas marinas, zonas de alimentación para aves migratorias, 1.9 hectáreas de arrecife coralino, fondos blandos de camarones y peces de aguas profundas, zonas de congregación de pianguas, pargos y meros e incluye la zona del corredor migratorio de las ballenas jorobadas o yubartas.

Los manglares brindan muchos servicios eco-sistémicos que, según un estudio de Cooperación Internacional, pueden generar entre 11 millones y 836 millones de dólares anuales. Dentro de esos servicios se encuentra que son fuente de materia prima y alimentación, protegen las costas y controlan la erosión, lo que los hace vitales para la adaptación al cambio climático, purifican el agua, generan pesca sostenible, secuestran carbono y son insumo para investigaciones científicas. Según el INVEMAR, en los últimos 60 años en Colombia se ha perdido más del 50% de los manglares. De acuerdo a las investigaciones de la organización Mar Viva, el proyecto del puerto de Tribugá acabaría con 916 hectáreas del manglar de esta área protegida.

Las comunidades de la serranía del Baudó han manifestado su interés por implementar un desarrollo sostenible en el territorio basado en el ecoturismo, el avistamiento de ballenas, de aves, la investigación científica y las practicas sostenibles de pesca, actividad que actualmente sostiene a más de 600 familias de la región y que se vería gravemente afectada por la construcción y operación del puerto. Según los datos de la alcaldía de Nuquí, 9.133 viajeros visitaron la región en 2018, atraídos principalmente por las más de 1.500 ballenas jorobadas que visitan nuestro país durante sus migraciones anuales.

Considerando el contexto aquí presentado, desde SGS queremos resaltar la importancia del respeto por todas las formas de vida de nuestro pequeño planeta, sabiendo que la biodiversidad es vital para el equilibrio de la naturaleza y el bienestar de las personas y esperamos que esto se tenga en cuenta en el momento de decidir lo mejor para nuestro país.

Ana María Acosta

Gestora Ambiental SGS