Así se vivieron los quinquenios 2019

Como se acostumbra año a año, el colegio abrió un espacio el 22 de junio, para la celebración de los quinquenios de todas las promociones cuyo año de graduación terminaba en los números 4 y 9.

Este año tuvimos la fortuna de recibir visitas de varios de nuestros exalumnos en representación de las diferentes promociones, invitados a compartir buenos recuerdos, teniendo como casa anfitriona la sede de nuestro querido colegio. El almuerzo fue como lo es para muchos de nosotros, un grato recuerdo de la fortuna que tuvimos durante tantos años, al contar con tan deliciosos platos. Se evidenciaron varios encuentros, no sólo entre los que asistían por parte de cada promoción, sino también entre los que compartían el paradero, la ruta o en diferentes equipos deportivos.

El recorrido del colegio dejó varios espacios registrados en las ‘selfies’ de todos quienes aprovecharon para contar historias al pasar por los salones, el salón múltiple (como le conocimos muchos de nosotros) que ahora se llama teatro, las canchas, la biblioteca, golondrinas y varios de los pasillos en los cuales se construyeron tantas historias; personajes históricos que marcaron nuestras vidas, siendo amigos o maestros. Aparecieron anécdotas, relatos de situaciones divertidas y muchas historias de nuestra infancia. El colegio será siempre un libro abierto, para ser vivido nuevamente en cada visita para todos aquellos que habitamos en él.

La acción de conectar es fundamental para revivir la memoria. No podemos dejar de lado lo lindo que queda de estos encuentros, las muchas relaciones que afloran nuevamente después de compartir una tarde de amigos, de repasar, reactivar, revivir todo aquello que se vivió hace años, pero que hace parte sustancial de todo aquello que somos ahora. Ver de nuevo el lugar y las personas que fueron testigos de nuestra formación, nuestro crecimiento, nuestras primeras caídas, bien fuera en los recreos, en las canchas o en Casas, y nuestros primeros triunfos, en los partidos o en Talentos.  Las primeras lágrimas, el sentido de construir tu familia de amigos, los juegos, las primeras fiestas de 15, los paseos de promoción o el primer amor.

Para terminar, los invito a conservar y participar estos espacios, aprovechemos estos momentos. No siempre se nos presenta una ocasión tan apropiada para reunirnos, para fortalecer lazos, encontrar nuevas oportunidades, ¡bien sea amistosas o laborales! Hagamos parte del permanente proceso de construcción de comunidad; conectémonos, teniendo como premisa el ayudarnos unos a otros bajo los valores y las lecciones que nos construyeron bajo el techo del dragón: el techo SGS.